Mostrando entradas con la etiqueta Caos en el Arrecife. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caos en el Arrecife. Mostrar todas las entradas

sábado, noviembre 25, 2006

Capitulo 3. Revelaciones

- Ves lo que te dije Caracolo ya hemos llegado tarde – espeto Caracola.
- Anda ya, si aun no ha empezado, no ves que están con las presentaciones – contesto Caracolo – Calla que no me entero de lo que dicen. Tira para allí delante que es mejor sitio que este.
- Venga vale gruñón.

El camarón pistola continuo machaconamente presentando la situación de un modo dramático al tiempo que iba preparando a la concurrencia para la entrada en escena de Sculptus. Todo formaba parte de una coreografía perfectamente sincronizada para conseguir que la audiencia fuera mucho mas receptiva a lo que tenia que decir el autoproclamado líder del turno de noche.

El camarón callo por un instante, durante el cual reino un silencio absoluto entre todas las criaturas que habían asistido a aquella asamblea. Este era el momento que estaba esperando pacientemente Sculptus para comenzar su exposición. Dio un paso adelante y quedo justo al borde del promontorio de rocas.

La sensación para la mayoría de los asistentes a la asamblea era la de estar postrados ante alguien que se había subido a un pedestal y les hablaba desde un nivel superior al que ellos se encontraban. Esto era bien cierto para la mayoría de los que habían acudido a la reunión ya que se encontraban a ras de suelo mientras que Sculptus se asomaba por encima de sus cabezas desde el improvisado pedestal de rocas. Tan solo unos pocos que habían acudido a la reunión por las rocas adyacentes estaban a la misma altura, o incluso mas elevados, que Sculptus.

El pequeño camarón dio un paso atrás al tiempo que Sculptus comenzaba su discurso.

- Camaradas, compañeros, habitantes todos del arrecife – comenzó con tono autoritario el discurso que tenia ensayado – Os he pedido que vinierais aquí esta noche para comunicaros algo de suma importancia para todos nosotros. Algo que puede cambiar nuestra forma de vida. Algo que ya esta en marcha y, que si no conseguimos pararlo, puede significar incluso nuestra aniquilación.

Hizo una pausa para dejar que sus palabras calaran en la concurrencia y continuo con su perorata según los tempos que había ensayado previamente.

- Compañeros, amigos, se avecinan malos tiempos para nosotros y para el arrecife en el que vivimos. Las cosas van a cambiar y lo harán para peor. Tan terrible es la cuestión que pude que muchos de nosotros ni siquiera estemos aquí para ver todos los cambios que se avecinan, porque puede que después de los primeros embates algunos hayan sido borrados del mapa y su existencia no sea mas que un triste recuerdo en nuestras memorias.
- Vosotros que tenéis una vida cómoda. Vosotros que os habéis acostumbrado a vivir sin preocuparos por los depredadores. Vosotros que esperáis a que la comida caiga del cielo sin tener que esforzaros para conseguirla. Todos vosotros corréis el peligro de ver vuestro modo de vida completamente destruido. No penséis que serán cambios menores que os harán algo mas difícil la vida. Os hablo de cambios que pondrán en peligro vuestras propias vidas y las de vuestros descendientes. Os hablo en algunos casos de la aniquilación total.
- Amigos, cuando os cuente lo que sospechaba desde hace algún tiempo y que ahora, se con total certeza, os daréis cuenta que mis palabras no son fruto de un alarmismo desmesurado. Seréis plenamente conscientes que todo cuanto os digo que va a ocurrir ocurrirá y que ello conllevara la muerte de muchos de nosotros y el exterminio de algunas de las especies representadas en nuestro arrecife.

Hizo una pausa para ver si sus palabras estaban teniendo el resultado esperado y lo que vio lo lleno de satisfacción. Recorrió con sus ojillos saltones toda la concurrencia que dominaba desde su atalaya y todo lo que pudo ver fueron caras de asombro y expresiones de temor.

El asombro era tal que nadie lograba articular palabra. Sculptus espero unos instantes y justo cuando parecía que el silencio reinante en la reunión estaba a punto de ser roto por alguna voz, comenzó de nuevo con su discurso.

Tenia la atención de su publico, toda su atención, y esto es justo lo que necesitaba para que lo que iba a decirles a continuación tuviera el efecto que el esperaba, que el necesitaba.

- Si compañeros, aunque no salís de vuestro asombro, aunque veo en vuestras rostros y en vuestros cuerpos una mezcla de asombro y de incredulidad, aunque las noticias que tengo que daros no son halagüeñas. No tengo otra alternativa que deciros esta noche aquello que se con absoluta certeza, porque, quizás, aun quede una esperanza de poder cambiar las cosas, y por pequeña que sea esa posibilidad tendremos que aferrarnos a ella con todas nuestras fuerzas.
- Todos sabéis que El Amo vela por nosotros y por el arrecife. sabéis que una de sus principales preocupaciones es la de mantener el arrecife impoluto y rebosante de vida. Todos sabéis el cariño y el mimo con el que cuida de nuestro arrecife y de nosotros. Para él no hay criatura grande o pequeña, de colores brillantes o poco coloreada, divertida o aburrida, útil o inútil. Para él todas y cada una de las criaturas que vivimos en el arrecife somos especiales y a todas nos mima por igual, ya sea el más colorido de los peces, el mas llamativo de los corales o el mas humilde de los anfípodos.
- El Amo nos cuida y nos provee porque esa a sido siempre la mayor de sus satisfacciones. Pero El Amo ha caído en las redes del maligno. Se ha dejado engatusar por sus zalameras palabras, se ha dejado tentar por el maligno y esta a punto de cometer toda serie de atrocidades contra nosotros y contra su querido arrecife.

Una voz trono desde abajo con tal ímpetu que sonó por encima de las palabras de Sculptus. Fue tal la sorpresa que le produjo que alguien se atreviera a interrumpir su discurso que por un instante callo y no dijo palabra.

- Blasfemia – grito una voz encolerizada justo delante de Sculptus, era Strombus – Eso que dices es una blasfemia y una barbaridad. Como se te ocurre ni tan siquiera pensar que podemos quedarnos impasibles mientras calumnias a El Amo para que nos volvamos contra él.
- Es ese fundamentalista de Strombus – le susurro de modo imperceptible el camarón pistola a Sculptus – Ya sabíamos que no toleraría que se hablara mal de El Amo.

Todas las miradas se volvieron hacia Strombus por lo que nadie pudo ver la expresión de ira que se dibujo en el rostro de Sculptus. Como podía estar ocurriendo aquello. Como era posible que ese dinosaurio antediluviano anclado en el pasado pudiera estar arruinándole todo el discurso que con tanto mimo había planeado. Tenia que hacer algo y tenia que hacerlo ya, o seria demasiado tarde.

- Amigos – dijo a voz en grito para luego bajar un poco el tono y continuar de modo mas afable – Amigos, yo no tengo nada contra El Amo y se que tenemos que agradecerle muchas cosas. Se que nuestra existencia es mucho mas sencilla y placentera gracias a él. Pero como vuestro compañero me veo en la obligación de exponer unos hechos terribles para todos nosotros y si eso conlleva cuestionar a El Amo, entonces no me queda mas remedio que cuestionarlo.
- No me tachéis de blasfemo o de loco – continua ahora que de nuevo tenia la atención de todo el mundo – no penséis que soy un agorero. Tan solo voy a exponeros aquello que a llegado a mis oídos y que considero de vital importancia comunicaros para que podamos decidir que hacer en pro de garantizar nuestra propia existencia y la continuidad del arrecife tal y como lo conocemos.
- Lo que tengo que deciros es que El Amo ha sido tentado por el maligno con una de sus mas terribles promesas. Es la mas terrible porque es a la vez la mas engañosa y la mas atractiva de todas ellas. Es la mas atractiva porque apela a la vanidad del Amo allí donde esta es más débil y porque le promete lo que mas anhela. Pero a su vez es la mas engañosa porque acarreara unos cambios para el arrecife y para todos nosotros que pueden dar al traste con la misma estabilidad de todo el sistema.
- Si amigos, el maligno a tentado a El Amo con el Sistema Ceovil!! Lo ha tentado con la peor de las atrocidades que pude cometerse contra el arrecife y contra todos nosotros a cambio de un calidoscopio de colores para sus corales. El maligno ha conseguido con sus engaños que El Amo anteponga los corales a todos los demás seres del arrecife. Ha conseguido que de la noche a la mañana algunos hayamos pasado a ser ciudadanos de segunda y otros, en cambio, han sido encumbrados a lo mas alto de la escala social.

De nuevo las caras de asombro y, porque no decirlo, de ignorancia. Sculptus contaba con ello. Contaba con que nadie en el arrecife conociera el Sistema Ceovil y de este modo poder utilizar la información a su antojo para poder conseguir sus objetivos. Si bien estaba plenamente convencido que el Sistema Ceovil era perjudicial para muchos de los allí presentes, siempre podría usar la ignorancia de ellos para magnificar la información y hacérsela llegar según sus propios intereses.

- Compañeros – continuo Sculptus – estaréis preguntándoos que es el Sistema Ceovil y como puede afectarnos a nosotros. Pensareis que soy un agorero al plantear este sistema como el Apocalipsis, pero os aseguro, sin entrar en detalles técnicos, que es algo nefasto para todos nosotros.
- Esto es imposible – se oyó de modo imperceptible desde el fondo – no puede ser eso mataría todas las algas y el Amo tiene algas en el refugio.
- No quiero entrar en detalles técnicos que alargarían esta reunión – prosiguió Sculptus haciendo oídos sordos a la voz casi inaudible que había hablado sobre las algas – pero tengo que deciros que el sistema traerá muchas calamidades para nosotros a cambio de vanas promesas de mejoras para el arrecife.
- Si implanta ese sistema – de nuevo la débil voz al fondo – matara todas las algas del refugio. El Amo adora su refugio tanto como el arrecife.

Todas las miradas se volvieron al fondo, pues esta vez si se habían percatado de la voz que había hablado sobre las algas y el refugio. El problema es que nadie en todo el arrecife había visto algas desde que El Amo las erradicara hacia ya mucho tiempo, y mucho menos habían oído hablar de un refugio.

Sculptus estaba a punto de estallar. El asunto se le estaba yendo de las manos y la tan cuidadosamente planeada asamblea no estaba dando el resultado deseado. De modo que en un momento de debilidad, perdió la concentración y cometió el erró de preguntarle a la criatura que había hablado desde el fondo de la reunión.

Desde su privilegiada posición había podido ver desde el primer momento que se trataba de un pequeño anfípodo que estaba rodeado por un grupo numeroso de congéneres.

- Perfecto – pensó – primero el fundamentalista y ahora un grupo de esa secta de pirados que venera al Gran Podo. Malditos hippies.
- Dime amigo – pregunto en el tono mas afable que pudo articular en aquel momento de ira – como sabes que con el sistema morirán las algas. Que es eso de un refugio que nos comentas.
- Para conocer el refugio – contesto el anfípodo – hace falta realizar el Gran Viaje. Solo los iniciados pueden pretender realizarlo y tan solo los elegidos consiguen superarlo. Durante el Gran Viaje conocerás el refugio si sigues el sendero correcto ….

Las explicaciones del anfípodo quedaron interrumpidas porque sus congéneres se abalanzaron contra el reduciéndolo y evitando que continuara hablando. Esto hizo que el desconcierto se adueñara de todo el mundo.

Sculptus veía como todo se precipitaba desde un abismo. Estaba perdiendo el control y no había conseguido implantar el miedo que necesitaba para que las masas lo siguieran y de este modo poder conseguir sus propósitos. Tenia que hacer algo para retomar el control, y tenia que ser algo definitivo que le diera el empujón final que necesitaba, la reunión se estaba alargando demasiado y no podría mantener la atención de los presentes por mucho mas tiempo.

Hace un instante eran suyos, los tenía donde quería y solo necesitaban un empujoncito para volver a ponerlos en el mismo sitio. De pronto se le ocurrió una idea. Era una apuesta arriesgada y sabia que no era cierta, pero tal y como estaban las cosas no le quedaba mas remedio que jugársela. Además seguro que aquel loco paramilitar estaría a la altura de las circunstancias.

- Amigos, las palabras de nuestro compañero serán tenidas en cuenta y debidamente analizadas. Pero ese no era el objetivo de esta reunión. Esta era una reunión para informaros de las circunstancias que nos acontecen. Ya tendremos tiempo para presentaros un estudio detallado de las consecuencias que nos acarrearan los actos del Amo. Os aseguro que las consecuencias serán terribles pero, insisto que ahora no es el momento de debatirlas, al igual que no es el momento de decidir que haremos al respecto.
- Pero si quiero deciros una de las primeras consecuencias que tendrá la implantación del Sistema Ceovil. La primera de las consecuencias será la total eliminación de la arena del arrecife. No quedara ni un solo grano de arena y solo habrá un desierto yermo de cristal entre las rocas.
- Eso es imposible – bramo la voz de Flap – si esto ocurre entonces se producirá la mas terrible de las hambrunas que podamos conocer. Si esto es cierto entonces será la guerra y el F.L.A.P. se movilizara en primera línea de combate. Desde hoy declaro al F.L.A.P. en estado de alerta permanente hasta que sepamos como se van desarrollando los futuros acontecimientos.

Sculptus sonrió de forma imperceptible. Después de todo había gente con la que siempre se podía contar.

jueves, octubre 12, 2006

Capitulo 2. La asamblea

CAPITULO 2
La asamblea

Habían pasado unas horas desde que se ocultara el sol y la luna iluminaba el arrecife con una calida luz a medio camino entre un tono azulado y un tono plateado. Como todas las noches desde el principio de los tiempos en nuestro arrecife había luna llena. Los leds azules no daban para mas sin un autómata que programara los ciclos lunares de modo que en nuestro arrecife todas las noches lucia la luna llena.

Bajo las diminutas ondulaciones que se producían en la superficie, merced a la alternancia en la potencia de las bombas que movían el agua, había un gran numero de colonias de coral que extendía sus pólipos como si trataran de alcanzar la luna. Aunque mas bien, estos pólipos eran, en conjunto, como una gran red tendida a la corriente para tratar de pescar toda suerte de diminutos organismos que se movían por la columna de agua al amparo de las sombras nocturnas.

Justo en el centro del arrecife se encuentra uno de estos corales ocupando una superficie considerable, formando un circulo casi perfecto, con un diámetro de casi medio metro. De este modo el coral formaba una suerte de techo sobre las rocas que tenia debajo y por la disposición de estas quedaba una amplia sala bajo el. Esta era una sala con dos alturas bien diferenciadas: una a ras de suelo en la arena y la otra a mitad de camino del techo conformada por la caprichosa forma de las rocas.

Justo donde acababa la arena de coral y comenzaban a ascender las rocas estas empezaban a estar tapizadas por una colonia de pequeños plumeritos. Los plumeritos son en realidad gusanos anélidos con el cuerpo segmentado y una suerte de plumas alrededor de la boca que utilizan para capturar el alimento. Cada gusano vive en su propio tubo flexible creado con secreciones de su mucosa y partículas adheridas de la columna de agua. Desde el suelo hasta donde alcanzaba la vista toda la superficie de la roca estaba cubierta por estos diminutos macarrones rellenos de gusano y todos abrían sus penachos de plumas blancas al unísono dándole a la superficie de la roca un aspecto algodonoso.

Delante de la colonia de plumeros tanto en la arena como en las rocas colindantes habían empezado a congregarse todo tipo de diminutos habitantes del arrecife.

A la derecha, bajando desde las rocas que continuaban en vertical por uno de los flancos del inmenso plato verde que le daba forma al techo, bajaba un grupo de diminutos caracoles mitra con sus pequeños cuerpecillos acorazados de no mas de 1 cm. Resultaba pintoresco ver aquella pequeña manada de caracoles bajando por la pared vertical con su diminuta trompa saliendo de la parte frontal de su caracola. La trompa de los caracolillos se movía a un lado y a otro conforme estos avanzaban como si se tratara de algún sensor que recogía información para que su dueño pudiera seguir la ruta correcta.

Por el flanco derecho se acercaban un grupo de pequeñas estrellas asterinas que descendían pegadas a la roca fundiéndose con la superficie rugosa de esta. Cada estrella era distinta a las demás dado que prácticamente ninguna de ellas tenia su cuerpo completo ni el mismo numero de patas. Así había estrellas con dos, tres, cuatro y hasta nueve patas que habitualmente no tenían todas el mismo tamaño. Con todo esto el conjunto de estrellas arrastrándose, al unísono, pegadas a la roca daba la sensación de ser los macabros restos de cuerpos antes conexos que pugnaban por volver a estar unidos de nuevo.

Por la arena podían divisarse toda suerte de gusanos. Pequeños anélidos de cuerpo segmentado cuyos cuerpos apenas superaban unos milímetros de diámetro pero que alcanzaban, por el contrario, longitudes de mas de la decena de centímetros, semejando de este modo unos extraños espaguetis de color anaranjado. Serpenteaban entre los granos de arena con parte de sus cuerpos sobre la arena y parte enterrada bajo la arena.

Justo donde terminaba la arena y comenzaba a alzarse la pared de rocas se podían divisar aquellos anillos anaranjados que salían y entraban por los cientos de oquedades de la roca de tal manera que no se podía saber a ciencia cierta si pertenecían a un regimiento de gusanos o eran la parte visible de un inmenso gusano que se retorcía en el interior de la roca.

Así estaban las cosas cuando Strombus y Lysmata llegaron al lugar de la reunión para atender el asunto que los había traído aquí esta noche.

- Ves cascarrabias como hemos llegado de los primeros – dijo Lysmata – aun no ha comenzado ni nada.
- De los primeros!! – exclamo Strombus – Si esto parece la entrada del metro en hora punta.
- Pero mira que eres gruñón. Además que sabrás tu como esta el metro a la hora punta, ni a ninguna hora. Si tu no has salido nunca de nuestro arrecife.
- Como que no!! Yo nací libre!! Vivía en un mar de aguas cristalinas sobre una playa de arenas blancas y con un sol que te tostaba hasta la caracola.
- Ya vas a empezar a contarme tus batallitas de viejo chocho.
- Que batallitas ni que caracola muerta. Yo estaba tan tranquilo metiendo la trompa entre la arena a ver que encontraba de papeo cuando de repente apareció aquella monstruosidad.
- Vale hoy toca una historia de terror – interrumpió Lysmata jocosa.
- apareció aquella monstruosidad llena de pelos y muñones – continuo elevando el tono Strombus – y lo siguiente que recuerdo es que estaba en una bolsa de plástico con el sol quemándome la trompa.
- Eso es porque del miedo que te entro en el cuerpo te escondiste en tu concha un buen rato.
- Pero que graciosa eres!!. A ti tenia que haberte visto yo en ese trance. Bueno después de eso comenzaron los viajes. De la bolsa me llevaron a una cuba de plástico donde había cientos de mis congéneres hacinados. No te puedes imaginar lo que era aquello con tanto colega dando saltos y sin un triste grano de arena donde enterrarte. Menos mal que duro poco y antes de darme cuenta estaba en otra bolsa dentro de una caja blanca de poli estireno expandido.
- Bueno y esta aburrida historia que tiene que ver con el metro en hora punta.
- Si me dejas terminar te lo podré contar – dijo con cierta ira.
- Vale, pesado. Anda termina ya.
- Después llegamos a otra cuba pero esta ya era mas parecida a nuestro arrecife, solo que no había rocas y apenas unos granos de arena en los que a duras penas enterrabas media caracola, quedándote el resto de la caracola al descubierto. Me entere después, que hasta allí habíamos llegado en un avión y que estábamos a una distancia incomprensible de nuestros calidos mares.
- Pero esto no iba del metro. – expetó Lysmata nerviosa – Que pinta un avión ahora.
- Si te esperas te enteraras listilla. – gruño Strombus – Resulta que aquello tampoco duro mucho tiempo y pronto nuestro amo me rescato pronto de allí. Para traerme hasta aquí y poder disfrutar de tu agradable compañía – lo dijo dirigiéndole una mirada de reprobación – me metieron en una bolsa de nuevo. Pero esta vez la bolsa la colocaron dentro de otra bolsa mayor y por una rendija pude ver durante todo el tiempo que permanecí en ella. Fue así como conocí el metro en hora punta porque nuestro amo me trajo hasta nuestro arrecife usando ese medio de transporte.
- Ala toda esta historia para decir que te montaste en metro desde la tienda de animales hasta la casa del amo. Pues podías haberla resumido chico que te haces muy cansado. Espero que esto empiece pronto porque como tenga que escuchar mas batallitas tuyas me va a dar algo.
- Es que desde luego eres ……

Pero Strombus no pudo terminar la frase porque justo en ese momento muy cerca de ellos estaba llegando un enorme gusano de fuego que venia dando voces arengando a todos los gusanos que se encontraba a su paso.

- Adelante compañeros!! Caminad en armonía y con marcialidad!! Que se note que somos unos tipos organizados!! Que no se piensen que van a intimidarnos ni por un instante.

El gusano avanzaba con buen ritmo adelantando a todos los demás gusanos que se arrastraban por la arena.

- Quien es ese hortera que llega dando voces – pregunto Lysmata.
- Es Flap – contesto Strombus – Un tipo un tanto pesado y un mucho neurótico. Es un extremista que ha formado una especie de sociedad con todos los gusanos que ha podido captar. Es mas si eres un gusano o estas de su lado o estas contra el.
- Pues vaya, lo que nos faltaba.

Mientras tanto Flap continuaba su camino hacia donde estaban Lysmata y Strombus arqueando su cuerpo sobre la arena. No caminaba como los otros gusanos enterrándose a medias en la arena, sino que andaba sobre ella ayudado por las llamativas cabelleras que tenia a lo largo de todo el costado. Estas cabelleras en apariencia pelos, consistían en unas fuertes cerdas quitinosas que servían tanto para ayudar al gusano en sus desplazamientos, tanto como arma defensiva. A ellas debían el sobrenombre de gusanos de fuego, ya que el contacto con estas cerdas era tan doloroso como una quemadura, o quizás mas.

Ya estaba Flap a la altura de nuestros dos amigos cuando asomo por entre uno de los huecos de la roca una forma serpenteante mucho mas grande que el propio Flap, de un color marrón claro a rayas marrones oscuras. Su textura era distinta a la de los demás gusanos ya que no tenia el cuerpo segmentado. La parte superior era mas o menos lisa y la parte inferior asemejaba a una cadena dentada.

- Cuidado Flap – empezó a decir Lysmata en tono jocoso – ese gusano es mas grande que tu.
- Pero que dices, eso no es un gusano. – contesto Strombus – Eso es la pata de una ofiura. Las ofiuras son unos equinodermos …
- Perdón señorita – interrumpió Flap – nos conocemos??
- Pues no tengo el gusto – contesto Lysmata.
- Si, yo tampoco creo que nos conozcamos. – contesto en un tono un tanto carameloso – Recordaría un cuerpo como el suyo durante toda mi existencia.
- Adulador!!
- Vera señorita, no quisiera que se haga una primera impresión equivocada acerca de mi y mis compañeros. No somos un grupo de extremistas y reaccionarios. – su tono era suave pero convincente – Es solo que tenemos que organizarnos y tomar partido porque si no nuestro modo de vida peligra y nadie va a venir a resolvernos los problemas si no los resolvemos nosotros.
- Organizarnos??
- Si, hay que organizarse para que juntos podamos ejercer mas presión y conseguir nuestros objetivos. Yo, modestamente, he comenzado con la creación del F.L.A.P,
- El F.L.A., eso que es??
- El F.L.A.P., señorita, es el Frente de Liberación de Anélidos Poliquetos. Una organización …..
- Una organización de extremistas que quiere imponer sus criterios por la fuerza y que esta contra todo aquel que no esta con ellos – interrumpió Strombus, aun enojado por la interrupción de Flap y como estaba actuando como si el no estuviera allí.
- Hombre, pero si es el amigo Strombus!! No te había visto. – contesto Flap con desprecio – Tu siempre tan conservador, tan inmovilista y tan condescendiente con todo lo que pasa a tu alrededor. Que hará falta para que reacciones de una vez ante ….
- Pero bueno que es todo este alboroto. – resoplo una voz desde el lugar por donde hace unos instantes había comenzado a salir la pata de la ofiura – Es que ya no pude una ni salir a dar un paseo nocturno tranquila.

Por la hendidura de la roca, donde antes solo asomaba una pata serpenteante, ahora asomaban otras tres patas mas y un cuerpo con la forma de una moneda completamente desproporcionado en tamaño con las patas. Acababa de salir de su escondite entre las rocas una ofiura con el cuerpo no mucho mas grande que una moneda de dos euros y unas patas de mas de diez centímetros, finas y alargadas.

Justo cuando Flap se disponía a contestar a quien se había atrevido a interrumpir la merecida respuesta al maldito reaccionario de Strombus se oyó un chasquido como una pequeña detonación en lo alto de las rocas. Todo el mundo volvió la vista hacia el chasquido para ver que es lo que significaba.

allí en lo alto de las rocas, justo en la segunda altura bajo el techo de coral se encontraba un cangrejo mitrax de un tamaño considerable, escoltado por otros dos compañeros de especie con unas proporciones un tanto mas moderadas.

Estos cangrejos se habían autoproclamado en los dirigentes del turno de noche en el arrecife. Esto era de esperar ya que su tamaño unido a su fuerza y su formidable coraza los hacia unos enemigos formidables en caso de disputas. De modo que nadie se atrevía a cuestionar su liderazgo por miedo a tener que enfrentarse con ellos. Además aun siendo feos con avaricia con aquellas patas peludas y esos caparazones rugosos, gozaban del beneplácito del amo ya que habían logrado controlar de modo eficiente varios brotes de algas indeseables que habían traído al amo por el camino de la amargura.

A los pies de los tres cangrejos se encontraba la alfombra de plumeritos extendiéndose por las rocas a lo largo de toda la cueva. Cuando aparecieron los tres cangrejos toda la alfombra, al unísono, estallo en un murmullo.

Sculptus, el líder de los cangrejos y por supuesto el de mayor tamaño se encontraba un poco mas adelantado que sus compañeros, justo en el borde del saliente de rocas, de modo que para la concurrencia que allí se encontraba parecía estar en alguna especie de pedestal. Un paso mas atrás se encontraban sus dos congéneres guardaespaldas y a su izquierda un pequeño camarón pistola con un tamaño, al menos, tres veces menor que el.

Sculptus permanecía inmóvil mirando a la multitud que se congregaba ante el. Hizo un gesto imperceptible al camarón que se encontraba a su izquierda y este emitió un nuevo chasquido con una de sus pinzas. La reacción fue inmediata y todos los murmullos acallaron. El silencio reino de repente en toda la reunión.

- Camaradas – comenzó a decir el camarón – El camarada Sculptus ha convocado esta asamblea y quiere comunicaros algo importante. Algo de vital importancia para todos nosotros y para el futuro del arrecife. Algo que afectara a nuestro modo de vida. Algo que cambiara el actual status quo para peor. Algo que puede poner en peligro nuestra propia existencia.

En ese preciso instante llegaban Caracola y Caracolo a la improvisada asamblea en la cueva bajo el techo de coral.

domingo, octubre 08, 2006

Capitulo 1. Cae la Noche

CAPITULO I
Cae la Noche


Cae la noche en el arrecife y con los últimos rayos de sol comienza, lo que podíamos llamar, el turno de noche.

Bueno en realidad esto es casi un eufemismo porque este es un arrecife un tanto particular y la noche y el día en él transcurren de un modo un tanto artificial. Este es uno de los arrecifes mas pequeños del mundo y sus confines no abarcan mas allá de 1.80 m. por 0.70 m. con una profundidad de apenas 60 cms. En él no se pone el sol ni tampoco amanece por el Este. El día y la noche están controlados inexorablemente por unos pequeños artilugios mecánicos que activan las luminarias a la misma hora día tras día, estación tras estación, año tras año.

Todo lo relacionado con este arrecife es completamente artificial. El sol y la luna son sendas luminarias. Las mareas y las corrientes, o mas bien una tristes sombras de lo que son las mareas y las corrientes en un arrecife de verdad, son producto del continuo girar de unos motores eléctricos. Este arrecife incluso tiene un riñón mecánico que bombea constantemente toda su agua y la libera de un gran numero de impurezas.

Pero pese a toda su artificialidad este es un arrecife vivo en toda la extensión de la palabra. No solo están vivas la miríada de criaturas que viven en el, sino que todas ellas, en conjunto, forman una suerte de macroorganismo que podíamos decir que esta vivo en si.

podíamos pues convenir que, aunque de un modo artificial, cae la noche en el arrecife y empieza el turno de noche.

Habitualmente las noches en el arrecife no son nada tranquilas. Pese a ideas que podamos tener preconcebidas, se podría decir que hay mucho mas ajetreo en el arrecife durante la noche que a lo largo de todo el día. Pero esta es una noche un tanto especial con mas movimiento del acostumbrado y por doquier hay una febril actividad.

Por la arena se movían dos caracoles a su acostumbrado paso lento y parsimonioso.

- Andar por esta arena de coral me sienta fatal – comento un caracol.
- Si deberíamos de haber cogido por las rocas es mucho menos cansado – dijo el otro.
- Pero por las rocas el camino es mucho mas largo. Además hay que pasar por encima de la montipora y se me clavan sus verrugas en el pie.
- Chico eres el pupas, te quejas de puro vicio.

Mientras caminaban a su destino paso al lado de ellos un pequeño anfípodo con su andar saltarín y nervioso. No era mas grande que media docena de granos de arena puestos en línea pero aun así, en comparación con nuestros amigos, se movía a una velocidad de vértigo.

- Mira que sois lentos tortugas. así llegareis los últimos – dijo el anfípodo.
- Malditos domingueros van como locos – dijo uno de los caracoles con un tono iracundo.
- Si es que el personal esta muy nervioso y luego pasa lo que pasa – dijo el otro con cierta resignación.
- Sois unos envidiosos y unos carrozas hay os quedáis lentorros – espeto el anfípodo mientras aceleraba en su marcha.

Pero nuestro amigo el anfípodo había cometido un error fatal. Mientras se burlaba de los dos caracoles, por una milésima de segundo, se desvió de su rumbo lo cual le hizo abrir el arco de la curva que estaba describiendo en su movimiento y esto lo hizo pasar demasiado cerca del lugar donde se encontraba el cerianto con sus tentáculos desplegados.

El cerianto es uno de los habitantes mas espectaculares de nuestro arrecife. Vive embebido en un tubo que crea con una aglutinación de sus propias mucosas y toda una suerte de partículas diminutas. Cuando esta recogido en las profundidades de su hogar no vemos nada mas que un tubo con apariencia de cartón y un diámetro de un par de centímetros enterrado en la arena. Pero cuando asoma de su casa se pueden ver dos coronas de finísimos tentáculos que se proyectan desde la boca del tubo hacia la superficie.

Nuestro amigo el anfípodo en su alocada carrera paso demasiado cerca de uno de los tentáculos. Lo que ocurrió después, o mas bien en ese mismo instante, fue tan rápido que solo un observador atento con unos ojos entrenados podría haberlo visto. El tentáculo del cerianto se estiro un par de milímetros y tomo contacto con el anfípodo, justo en el instante que tomo contacto se dispararon los nematocistos y aun antes que estos pudieran haber realizado su labor en el cuerpo de su victima la punta del tentáculo se enrosco con aterradora velocidad alrededor del cuerpo de nuestro amigo y todo el empezó a retraerse en dirección a la boca que se escondía en el centro de las dos coronas.

- Has visto lo que le ha pasado a Fitipaldi – dijo uno de los caracoles.
- Si la velocidad sin control no es una buena combinación – dijo el otro.
- Eso te pasa por no tener una concha pesada y molesta como la nuestra – le espeto al anfípodo aunque este no podía oírlo ni mucho menos contestarle.
- Deja, este ya no se vuelve a saltar un limite de velocidad – comento el otro caracol con una risita entrecortada.
- Cierto, pero acelera el paso que al final llegaremos cuando ya este todo terminado.
- Ya vale caracola, no me atosigues que hago lo que puedo.
- Pues espabila caracolo que ya nos queda menos.

Los dos caracoles continuaron la marcha hacia su destino entre protestas y gruñidos varios.

Mientras tanto no muy lejos de allí se encontraba un caracol strombus caminando, o mas bien saltando, en la misma dirección que nuestros dos amigos. A su lado caminaba, con alegres saltitos, una gamba limpiadora con un porte mucho mas grácil que el suyo.

- Maldita evolución, porque no podemos tener nosotros un pie como el de todos los caracoles en lugar de esta especie de pértiga tan molesta – dijo Strombus con su característico mal humor.
- Pues chico que quieres que te diga, ya quisiera yo ver a esos carcas de los caracoles dando saltos con sus conchas como haces tu – dijo Lysnata, la gamba – Donde va a parar lo tuyo es mucho mas grácil y atlético que lo de ellos.
- Claro a ti te quería ver yo clavando esta pértiga en la arena y dando saltos con esta concha a cuestas, so lista.
- Huy que dices!! Quita, quita, tu crees que este cuerpecito mío es para tener que llevar una concha como la tuya. De ninguna manera no me favorecería nada de nada.
- Ves como al final me das la razón. – dijo con tono triunfal.
- Chico no es darte ni quitarte la razón. Pero es que imaginaté como podría yo llevar mi salón de belleza con esa concha puesta. Como me movería entre las agallas de mis clientes para eliminar los parásitos con semejante mamotreto sobre el lomo.
- Lo que tu digas. Mucho darme coba, pero la concha y la pértiga para mi que a ti no te favorecen nada. – dijo con un tono entre mal humorado y resignado.
- Enriéndelo, tu concha tiene sus ventajas pero es tan poco COOL. Yo estoy muy orgullosa de mi cuerpecito. Mi trabajo que me cuesta mantenerlo ágil y en forma. No creas tu que no tiene su historia cada vez que se queda pequeño el esqueleto y hay que cambiarlo por uno nuevo.
- En eso llevas razón, al menos mi concha crece conmigo y no tengo que desprenderme de ella cada dos por tres para buscar una mayor.
- Ves como no todo son ventajas. Tu sabes lo mal que lo pasa una cada vez que hay que cambiar el caparazón. Eso si cuando acabo y tengo enfundada el nuevo caparazón estoy divina de la muerte.
- Venga ya presumida!!
- Anda gruñón.

Y de este modo continuaron su camino los dos uno al lado del otro.

Mientras tanto por todo el arrecife se producían escenas similares de modo que había anfípodos, gusanos de fuego, isópodos, caracoles, cangrejos ermitaños, asterinas y toda una suerte de pequeños animales dirigiéndose a un punto común.